Junto a un equipo multidisciplinario de Francia, México y Chile, ecóloga microbiana ejecutará proyecto Fondecyt que indagará el rol de estas especies en los cambios del mercurio desde el glaciar Juncal -en cercanías de Los Andes- al mar.

Con el objetivo de dilucidar el devenir del mercurio como metal tóxico presente en los sistemas acuáticos, la científica del Centro de Estudios Avanzados (CEA) y del Centro de Investigación HUB Ambiental de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), doctora Céline Lavergne, estudiará el rol que cumplen los microorganismos acuáticos en las transformaciones de dicho metal desde el glaciar Juncal al mar.

Mediante un proyecto Fondecyt de Iniciación, la especialista en ecología microbiana liderará un equipo multidisciplinario de las universidades de Playa Ancha, de Valparaíso, Católica de Valparaíso, Andrés Bello, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional de México y de la Universidad Aix-Marseille de Francia, con el que estudiará el origen del agua de los ríos Juncal y Aconcagua hasta llegar al mar, y medirá los compuestos químicos presentes en el recurso hídrico. Además, analizará la diversidad y actividad de las comunidades microbianas que habitan el glaciar y el río, usando técnicas de biología molecular como de secuenciación masiva.

El Parque Andino Juncal es una reserva ecológica privada ubicada a hora y media de Los Andes, que cuenta con glaciares rocosos, aguas superficiales y subterráneas, justo donde nace el río Aconcagua, y será hasta 2023 el laboratorio natural de este grupo de investigadores.

“Las tecnologías que se eligieron no solamente permitirán conocer la identidad de los microorganismos acuáticos encontrados en las muestras, sino que también las funciones que ellos cumplen, revelando entonces sus capacidades para transformar el mercurio. De manera complementaria, se estudiará las distintas formas químicas que adopta el mercurio en el agua a lo largo de la cuenca, así como las emisiones del metal a la atmósfera, desde las zonas húmedas asociadas al río”, explicó la Dra. Céline Lavergne.

METAL TÓXICO EN ECOSISTEMAS ACUÁTICOS

En el año 2013, el mercurio fue reconocido como compuesto de peligro para la salud humana en el mundo. Chile lo hizo en 2018 mediante la ratificación de la Convención de Minamata.

Doctora Céline Lavergne Científica del Centro de Estudios Avanzados (CEA) y del Centro de Investigación HUB Ambiental UPLA

Este metal tóxico, aseveró la investigadora UPLA, proviene de fuentes naturales como volcanes, pero también de la acción del ser humano, a través de desechos industriales. En el medioambiente, este compuesto se encuentra en distintas formas, la más problemática para la salud de los seres vivos es el metilmercurio. Esta neurotoxina se forma, principalmente, en ecosistemas acuáticos como lagos, humedales y lagunas, a partir del mercurio transportado y depositado por las corrientes atmosféricas.

Existen ciertos microorganismos capaces de transformar el metilmercurio, es decir, producirlo o degradarlo, influyendo en la disponibilidad de la neurotoxina.

“Según las estimaciones, el complejo glacial del Juncal podría perder 70% de su área al final del siglo XXI, teniendo entonces consecuencias desconocidas sobre la liberación de los contaminantes almacenados en los glaciares, como el mercurio. Al estudiar el ciclo del mercurio desde el glaciar al mar, describir su dinámica durante un ciclo del agua de manera estacional y anual, nos permitirá identificar el rol de los microorganismos para determinar la disponibilidad de metilmercurio que se incorpora a los seres vivos, la red trófica y, eventualmente, el ser humano. Es por eso que, en un contexto de cambio climático, necesitamos predecir si el derretimiento de los glaciares podría generar una aceleración de la liberación de contaminantes, teniendo consecuencias en la calidad del agua a futuro”, precisó la Dra. Lavergne.

El proyecto permitirá aportar un conocimiento importante desde una visión multidisciplinar, integrada, dinámica y extrapolable de un sistema de cuenca, dentro de un contexto de cambio climático y aumento demográfico, que podría eventualmente afectar la disponibilidad y calidad de agua para los ecosistemas y futuras generaciones.