viernes, junio 18, 2021

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¿Cómo se explica la violencia actual que hay en nuestro país, incluso en escenario de pandemia?

Sociólogo de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) advierte que la principal causa sería la ausencia de derechos económicos y sociales que deberían ser garantizados por el Estado, como salud, educación, pensiones dignas y vivienda.

Durante las últimas semanas, la muerte por balaceras que arrebató la vida a tres niños se tomó la agenda noticiosa en Chile. Mientras algunos relevan la necesidad de reinstalar la pena de muerte, otros apelan a una labor más eficiente de las policías. La pregunta es ¿Qué desencadena la violencia y la delincuencia en nuestro país? ¿Qué causa que, además del robo, ahora la vida también se vulnere?

Para el doctor Francisco Báez Urbina, sociólogo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), la ausencia de derechos económicos y sociales es uno de los determinantes que afectaría la presencia de delincuencia en nuestro país. Comenta que cuando el Estado no garantiza el derecho a la salud, a la educación, el derecho a pensiones dignas o vivienda, las personas buscan por sí mismas satisfacer estas necesidades básicas.

“En Europa, por ejemplo, las tasas de delincuencia son bajísimas, porque la sociedad europea tiene un estado de bienestar que está construido sobre la base de los derechos económicos y sociales… el Estado le garantiza a la población ciertos ingresos indirectos en educación, salud, pensiones, etc.; entonces, hay poco espacio para que la gente tenga un problema económico que lo lleve a delinquir; también hay, pero mucho menos que los países latinoamericanos”, advierte el sociólogo.

Doctor Francisco Báez Urbina, sociólogo de la Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Playa Ancha

Por otro lado, plantea que el liberalismo radical de los últimos 40 años en Chile ha instaurado la cultura moral del “todo vale”, por lo tanto -dice- si las personas de sectores populares ven que “los de arriba”, los de “cuello y corbata”, roban (a través de colusiones, jubilazos en algunas instituciones, corrupción, etc.), entonces siguen el ejemplo y dicen: ¿por qué yo no? Hay una suerte de mecanismo ahí.

REALIDAD Y PERCEPCIÓN

Otro factor que menciona el doctor Báez Urbina dice relación con la diferencia que hay entre la estadística de actos violentos y la percepción que la sociedad tiene del fenómeno de la delincuencia. Al respecto, enfatiza que esta última es más alta, y su principal consecuencia es el miedo y la sensación de indefensión que genera en las personas. A su juicio, lo anterior corresponde a unos de los objetivos del neoliberalismo y de la industria del miedo que promueven los medios de comunicación.

“El neoliberalismo es una cultura política y económica basada en el fomento de la libertad individual, pero también en el temor y ahí los medios de comunicación tienen un rol fundamental… montan todo un esquema institucional mediático a través de los medios de comunicación de masas, centrado en el miedo, y el miedo es una industria. Es decir, aquí quienes fomentan y se benefician con el miedo son la derecha política y los bancos, quienes venden seguros para todo. No estoy diciendo que inventen las cifras, pero aquí hay sectores que aprovechan la noticia para infundir miedo”, dice el académico, quien agrega que, si bien se ha informado sobre casos muy lamentables que involucran la muerte de niños, cuantitativamente Chile sigue siendo uno de los países más seguros de la región.

¿Consecuencia del miedo? Las personas piden más presencia policial en las calles, más control ciudadano, cámaras, drones, etc.… y, por lo mismo, los ciudadanos esperan que aparezca alguien que “llegue a imponer mano dura”. El profesor advierte que esta sensación de inseguridad es especialmente promovida en época de elecciones por parte de los sectores más conservadores, desde donde surgen candidatos que alimentan la idea de la necesidad de un mayor control policial, y de que Chile es un país violento; cuando en realidad no lo es.

Por último, advierte que de todas maneras es preciso revisar las cifras actuales de delincuencia que, siendo bajas comparadas con la región, probablemente hayan subido un poco debido a la crisis económica generalizada producto de la pandemia. Hay cifras que, en todo caso, y pese a la espectacularidad de las noticias mostradas en televisión (portonazos, muerte de infantes, etc.), demuestran que la delincuencia ha bajado. Ahora bien, ¿a quién sirven estas cifras? Sin duda a la derecha, indica, que quiere justificar el estado de excepción y el toque de queda existente hace un año.