martes, mayo 17, 2022

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Tras inicio de movilizaciones, grupos medioambientalistas advierten serios daños que está provocando empresa norteamericana en el Parque Andino Juncal

Naturaleza prístina. Pese a la intervención humana de que hace algunos años fue objeto, producto de la pequeña minería, el Valle Andino Juncal y su parque, hoy en teoría al menos, protegido a través de una declaración Ramsar como sitio de conservación. Cómo no, si hablamos de un valle natural, prístino -como señalábamos- es decir, que aún conserva la perfección y pureza de su origen.

Ese valle, por donde pasa el único afluente de agua limpia del Río Aconcagua, el que tiene una cascada de agua de cien metros de altura, conocida como Salto de la Mona;  el mismo que cuenta con acceso al Glaciar Juncal además de poseer el 15 por ciento de los glaciares más grandes de la región, que posee seis humedales de importancia y que es hábitat para flora y fauna en peligro de extinción. Ese mismo, es el que se está bajo la amenaza de la gran minería.

Casi como fuese un mal chiste y repetido -pues no olvidemos que un riesgo similar sigue enfrentando el valle de Putaendo- los terrenos colindantes al Parque, de propiedad de Ganadera Tongoy son los que pretende afectar a través de un proyecto de exploración caliente, con 12 sondajes de cobre, la empresa Nutrex SpA, cuyo dueño es el Lawrence Kjersted, un norteamericano con residencia en Florida, Estados Unidos. Por cierto, el codueño de las pertenencias mineras es Alfonso Bianchini Frost, empresario sanestebino, a quien Nutrez le compró prácticamente todas sus pertenecías mineras para la exploración en el Parque Andino Juncal.

La amenaza es latente, pues para acceder a los sondajes contratistas del proyecto, se están construyendo al menos ocho kilómetros de camino en terrenos que fueron zona de pastoreo para el ganado. Si bien la empresa ya fue multada por la Dirección del trabajo, debido a irregularidades laborales y el accidente que le costó la vida a un trabajador, no es menos cierto que la empresa cuenta con resolución de Sernageomin, de fecha agosto de 2007 y más aún, con permiso del Servicio de Evaluación Ambiental, para efectuar labores, sin que exista ningún estudio de impacto ambiental.

Guliana Vidal es hace cuatro años guardaparques del Parque Andino Juncal y reconoce que este sitio es considerado uno de los pocos que posee naturaleza pura de montaña, de ahí que adhiere y respalda las acciones de protesta y movilización que se están realizando. Asegura que en un país que ya tiene la experiencia sobre las consecuencias devastadoras de la minería sobre el entorno, resulta imprescindible asegurarse de que el Valle Juncal no será objeto de una devastación como la que ha afectado a otros puntos del país.

 

Con fecha 20 de noviembre pasado, el Parque Andino Juncal formuló una denuncia ante la Superintendencia del Medio Ambiente, por el daño ambiental que está sufriendo a propósito de las actividades de Nutrex. Según aducen, la construcción del camino minero ha generado un impacto irreversible en el paisaje del Valle Juncal, es más, ya se han alterado dos cursos de agua prístina, el Estero Potrero Alto y el Estero de los Pericos con el sedimento que botan al construir el camino.

De la misma manera, ya han modificado el curso del Estero Chorrillos para evitar que se inunde el camino minero, han generado caminos para cruzar el Río Juncal y además destruyeron una zona de pastoreo para ganado.

Por cierto, aseguran que estas faenas -y que ojo, son aún incipientes- ya lograron dañar el hábitat del perico cordillerano, el guanaco y el puma, entre otras especies en categoría de conservación vulnerable y lo lamentable, bloquearon el acceso al Salto de la Mona.

De ahí las movilizaciones que este lunes y quizá de manera tímida, pero no por eso menos comprometidas, iniciaron grupos medioambientalistas de Aconcagua.

Hasta el momento, por desgracia, ninguna autoridad se ha pronunciado.

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