Sin poder trabajar y con un tratamiento de quimioterapia a cuestas aún tiene fe en que podrá acompañarlas un tiempo más

Diciembre, mes de compras, listas de regalos y solicitudes al viejito pascuero que muchas veces nos desconectan de una realidad ingrata pero que está presente ahí, al lado de nuestras narices y que nos habla de muchas personas que no podrán tener una feliz navidad y en algunos casos, ni siquiera la esperanza de un nuevo año mejor que el anterior.

Es la historia de Migdalia, venezolana de 43 años quien sufre de un cáncer de mamas en etapa terminal, es decir, que sólo puede acceder a cuidados paliativos en busca de lograr un poco más de tiempo de vida, que en su caso, anhela para poder acompañar a sus dos hijas de 8 y 18 años.

Migdalia llegó a nuestro país justamente en busca de tiempo, ya que si se quedaba en Venezuela su final ya estaría escrito. Sin posibilidad de medicamentos o tratamientos paliativos, recogió la invitación de sus hermanas radicadas en Chile y se vino con sus hijas solo con las esperanzas de poder acompañarlas un tiempo más. Pero no ha sido fácil. La imposibilidad de trabajar y la condición de allegada no favorecían su último deseo, por lo que buscando apoyo, consiguió un beneficio que le permitió instalarse en un departamento que aunque vacío, les da tranquilidad. El problema es que la ayuda prometida no llegó y hoy no tiene cómo cubrir los gastos.

Desde el Hospital San Camilo, le entregan toda la ayuda médica para sus tratamientos y los pasajes para viajar a la quimioterapia paliativa   en Valparaíso, lo que la llena de esperanza y optimismo al mantener controlado el cáncer que si bien ya no retrocede, al menos no ha empeorado gracias a la terapia, pero no es lo único que necesita.

“Estoy muy agradecida de Dios y de todo lo que me han dado en el Hospital, yo solo quiero tener un tiempo más de vida para ver crecer a mis hijas y dejarlas de manera segura para que puedan forjar un destino mejor que el que podíamos acceder en Venezuela, solo quiero que sean felices cuando yo no esté”, manifiesta esta atribulada madre que puesta frente a frente con la muerte, ya no le da importancia a lo material y aún así es una agradecida de la vida.

“Mis hijas me han pedido cositas chicas para navidad, la menor quiere unas zapatillas con luces y la mayor unos audífonos, además de cuadernos o cosas para dibujar, yo quiero poder contar con los elementos para poder enseñarle a cocinar a la mayor y así darle mayor independencia, pero no tengo como conseguir esas cosas”, asegura mientras se prepara para viajar sola a control en Valparaíso para ver el avance de su cáncer.

Migdalia seca sus lágrimas y sonríe. Pese a todo es feliz. Su caso nos muestra que no tenemos que ver una película de navidad para tener esperanza. Su historia es real y vive junto a nosotros. Quizá el espíritu navideño sea cierto y en premio a toda su fe, esta navidad reciba la ayuda de quienes recuerden que lo que se celebra en estas fechas es el nacimiento de una nueva esperanza, manifestada en el amor, en especial hacia los más desvalidos.

Quienes deseen ayudar, pueden hacerlo a través de la campaña solidaria que está organizando el equipo psicosocial del Hospital San Camilo, a través de la Asistente Social del recinto, Nayaret Chávez a su número +56973637537. La ayuda puede ser monetaria para costear el arriendo o equipos para la habilitación de su departamento.